Ñuqanchik: pluralismo, radio e Internet (1998)

images2.jpgBruce Girard
Director, Agencia Informativa Púlsar

¿Cuantas veces hemos oído que Internet y las demás nuevas tecnologías de comunicación nos van a llevar a un mundo homogeneizado en donde todos compartimos la misma cultura del “ciberespacio” y hablamos el mismo idioma? Nuevas iniciativas en América Latina combinan la tecnología de punta y la radio para poner fin a este mito.

Ya sea que se tome como una consecuencia de la búsqueda de nuevos mercados y de mano de obra barata por parte del capital, de las tecnologías de la comunicación que la hacen posible, o de la búsqueda del ser humano por conocer nuestro mundo, la globalización parece inevitable. No obstante, en lugar de clamar al cielo y renunciar los esfuerzos para crear medios de comunicación más pluralistas, se puede trabajar para asegurar que el mundo en que viviremos permita que las múltiples culturas y perspectivas de la sociedad civil tengan una presencia activa en los debates que modelan nuestras vidas y que están ocurriendo cada vez más en la aldea mundial y no en los ayuntamientos.

Desde que la primera radioemisora se fundó hace casi 80 años, el medio se ha caracterizado por la naturaleza local de su programación. Mientras son pocas las emisoras de televisión que producen siquiera el 20 % de su propia programación, la mayoría de la programación radiofónica tiende a producirse localmente y en vivo. La radio, más que cualquier otro medio de comunicación masiva, habla en el idioma y con el acento de su comunidad. Su programación refleja los intereses locales y ha hecho contribuciones importantes al rescate y desarrollo de las culturas que la rodean.

Podemos identificar a tres tendencias que afectan esta naturaleza local de la radio: la globalización, la concentración de la propiedad y el control de la radio en pocas manos, y nuevas iniciativas que buscan proteger y expandir el papel de la radio como medio democrático y pluralista, como medio ciudadano.

De la globalización basta subrayar la presencia histórica de las agencias internacionales de noticias (léase norteamericanas y europeas), y, más recientemente, la entrada del imperio global de la televisión, la CNN, en el mercado de noticias radiofónicas. Lejos de darnos una visión global del mundo, esta globalización de la noticia radiofónica nos limita a una visión del Norte, que interpreta la realidad de América Latina y del mundo desde su perspectiva.

Se siente también una centralización de la propiedad y el control de los medios de comunicación. Los imperios multimedios nacionales de O Globo en Brasil y el grupo del diario El Clarín de Argentina son buenos ejemplos al respecto. En el caso argentino, el grupo mencionado es dueño de Radio Mitre y Radio 100, las dos radios que producen la programación de Cadena 100, un servicio satelitál para las radios del interior. No se sabe con precisión cuantas radios toman la programación de esta cadena, pero es sin duda la cadena más poderosa del país.

El mismo fenómeno de centralización existe en Perú donde tres radios limeñas, que difunden vía satélite a repetidores en todo el país, tienen más audiencia fuera de Lima que las 50 radios más importantes de las provincias peruanas.

Más allá de las fronteras nacionales existe la Red de Radios del Cono Sur, formada por Radio Mitre y Radio 100 de Argentina, la Rede Brasil Sul (propiedad de O Globo), Radio Ñanduty de Paraguay, Cooperativa de Chile y Radio Gaucha de Brasil.

No hay necesidad de decir mucho acerca de esta dos tendencias. Son noticias de todos los días. Para los medios de comunicación, no hay tema más interesante que ellos mismos.

Nuevas tecnologías, nuevas iniciativas

La tercera tendencia es una respuesta de las radios comunitarias e independientes, las que se pueden llamar las radios ciudadanas. Las misma tecnologías de la comunicación que hacen posible la globalización y la centralización de la programación también hacen posible que estas radios ciudadanas trabajen con la sociedad civil en su intento por influir en la aldea mundial.

El año pasado se iniciaron varios proyectos en el campo de la radio comunitaria e independiente que nos muestran cómo puede llevarse a cabo esto. Concretamente, las emisoras independientes locales están empleando Internet para constituir redes con ofertas diferentes de las de las agencias de noticias tradicionales y los imperios multimedios nacionales. Hay proyectos en África y América del Norte, pero veamos uno de América Latina.

En 1986 las radios comunitarias reunidas en Vancouver, Canadá para la segunda asamblea mundial de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC), resolvieron estudiar la posibilidad de montar una agencia radiofónica de noticias. Al estudiar la propuesta, el Consejo de Administración de AMARC se dio cuenta de que los costos de la comunicación internacional eran tan altos que se necesitaría millones de dólares para montar la agencia, y se archivó el proyecto.

Lo que no se archivó, sin embargo, fueron las ganas que las radios tenían para comunicar entre ellos y tener un servicio distinto a lo de las agencias tradicionales. Resoluciones parecidas a la de Vancouver fueron adoptadas a las siguientes asambleas de AMARC hasta que, en Senegal en 1995, se dio cuenta de que con las nuevas tecnologías de comunicación, e Internet en especial, existía la posibilidad.

En marzo de 1996 la Agencia Informativa Púlsar , una iniciativa apoyada por AMARC y el Centro de Educación Popular (CEDEP) de Ecuador, empezó a ofrecer un resumen diario de noticias por Internet a 48 radios comunitarias e independientes de América Latina. Hoy en día la agencia cuenta con cinco servicios y más de 750 suscriptores en 46 países. Los servicios incluyen:

∑ El Boletín Informativo Púlsar recoge las más importantes noticias del ámbito latinoamericano. Cada día ofrece un promedio de 14 noticias redactadas desde la perspectiva de la sociedad civil latinoamericana. Igual a los demás servicios de Púlsar, este boletín está redactado para la radio, aunque la panorámica de la realidad latinoamericano que ofrece sirve para otros medios, ONG, investigadores, e instituciones gubernamentales.

∑ Los Microboletines Informativos se envían durante el día para poner en alerta a las radios sobre los últimos acontecimientos de la región.

∑ Ciberbrujas es un material bajo el formato de Púlsar que lleva a sus suscriptores la actualidad de la mujer latinoamericana. Este servicio es de carácter semanal.

∑ Ñuqanchik es un servicio diario totalmente en quechua, idioma autóctono de la región andina. Consiste en 3 envíos diarios de microprogramas que destacan temas relacionados con la cultura, la salud, los derechos humanos, los derechos de la mujer, y el desarrollo en general. Igual a los otros servicios de Púlsar, Ñuqanchik es enviado por Internet, pero con la diferencia de que sus archivos son producciones radiales digitalizadas y enviadas como archivos de audio.

∑ Finalmente, se ofrece el servicio de Clips de Audio por Internet. Son selecciones cortas de audio (entre 15 y 30 segundos cada uno) que se envían por Internet para complementar los diferentes servicios arriba mencionados. Un 25 % de los suscriptores de Púlsar reciben los audios, que requieren una computadora con una tarjeta de sonido.

Ñuqanchik, nosotros

Quizás el más novedoso de estos servicios es Ñuqanchik. Fruto de un convenio de cooperación entre Púlsar, el Centro Peruano de Estudios Sociales (CEPES) y la Red Científica Peruana (RCP), Ñuqanchik, palabra quechua que significa “nosotros”, empezó en agosto a enviar sus tres microprogramas diarios.

El quechua es el idioma nativo más importante de América Latina y la radio es, desde luego, el medio de comunicación más importante para las comunidades quechuahablantes. Sólo en el Perú se estima que hay 180 radioemisoras con programación regular en quechua.

Sabemos que muchas de estas radios no cuentan con los equipos necesarios para recibir audios por Internet, pero con la colaboración de la Red Científica Peruana y sus cabinas públicas, no es necesario que los tengan. Las cabinas públicas son lugares donde los usuarios de Internet en Perú pueden ir para tener acceso a Internet. Cada cabina tiene una conexión directa a Internet y todos los equipos necesarios. En vez de comprar e instalar una computadora multimedia, una radio puede optar por ir a la cabina pública con un casete, grabar los programas, y luego pasarlos por la radio. Más interesante todavía, las radios pueden enviar sus propias noticias, comentarios y programas por la misma vía, convirtiendo el servicio informativo a una red en la cual todos pueden ser los corresponsales de todos.

Si Ñuqanchik tuviera un apoyo millonario de la cooperación internacional, sería novedoso por los retos que se propone. Pero lo que es realmente nuevo con el proyecto es que los costos de distribución son insignificantes y el presupuesto se limita a los costos de producción. No se trata solamente del único servicio diario, radial e internacional en quechua, sino también es un servicio con bajos costos y por eso, autofinanciado.

Empezamos este artículo preguntándonos si las nuevas tecnologías nos “van a llevar a un mundo homogeneizado en donde todos compartimos la misma cultura del ‘ciberespacio’ y hablamos el mismo idioma”. La experiencia de Ñuqanchik nos muestra que el mundo homogeneizado no tiene que ser la única opción. Todavía hay posibilidades para el pluralismo y la diferencia.

El futuro

Una de las posibilidades ofrecidas por Internet es la difusión, en tiempo real, de los señales de emisoras de radio. Ya es posible escuchar radios peruanas, colombianas, brasileñas y argentinas por los parlantes de una computadora multimedia conectada a Internet por teléfono. En los próximos meses Púlsar y la Red Científica Peruana van a ofrecer a 10 radios peruanas la posibilidad de poner toda su programación en Internet, accesible a los 80 millones de usuarios a nivel mundial.

¿Por qué le interesaría a una radio de Piura o de Trujillo estar en Internet? No es solamente para que los Peruanos en la capital o en el exterior puedan tener noticias de sus comunidades. Cada una de estas diez radios va a poder enviar su señal y recibir el señal de las otras diez, además de otra programación radiofónica en Internet. Van a poder entrar en comunicación bilateral o multilateral con las otras radios, transmitiendo debates y entrevistas sobre temas nacionales con las perspectivas de otras provincias del país, y otros países del mundo. Esta nueva tecnología ofrece la posibilidad de una cadena, o mejor dicho, un número infinito de cadenas espontáneas y a bajo costo.

En 1995 escribimos lo siguiente en las páginas de Chasqui:

Todavía está lejano el mundo en que todos los pueblos tengan un acceso equitativo a la información y al manejo de los recursos tecnológicos. Las nuevas tecnologías son ambiguas: pueden contribuir notablemente a ello o –si no las dominamos– provocar un abismo creciente entre los info-ricos y los info-pobres.

Cuatro meses más tarde, Púlsar envió su primer boletín. En este momento no fue posible enviar los clips de audio, y mucho menos imaginar un servicio quechua totalmente en audio. Pero al final del siglo 20 la tecnología desarrolla con una rapidez antes inimaginable. Y por eso, las radios tienen que imaginar.

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