La red academica uruguaya, su enfoque ante una nueva realidad

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La red academica uruguaya, su enfoque ante una nueva realidad 10_07_idaholz.jpgIda Holz Universidad de la República del Uruguay “Nuestros consumidores son, a la vez, nuestros productores” James JoyceIntroducción

Me propongo presentar en esta intervención, a la Red Académica Uruguaya: su ubicación en el contexto del desarrollo de redes en el país, y sobre todo quisiera compartir con Uds. algunas reflexiones, o mejor aún, interrogantes que nos hemos formulado en estos últimos años de evolución de Internet, acerca del cual debiera ser nuestro enfoque, ante la realidad actual.

Para ello, en primer término, rememoraremos algo de nuestros orígenes como redes. En particular, presentaré la red uruguaya que representamos y el entorno en que nos tocó desarrollarnos, tratando de compararlo con la realidad de hoy.

En 1991, hace casi 5 años, se realizó en Río de Janeiro, un gran encuentro de representantes de redes de América Latina y el Caribe. Se le llamó, “Primer Foro de Redes Académicas de América Latina y el Caribe”.

¿Por qué “Redes Académicas”?. Es claro que en ese momento las redes académicas eran las protagonistas en cada país del desarrollo de esa nueva forma de comunicación, en la que hoy estamos inmersos.

En ese Foro, como en todos los que lo siguieron hasta el presente, se han reiterado un conjunto de discusiones, que, conjuntamente con las características que iba tomando Internet, han ido evolucionando al debate que en este Foro se procesa.

Pero, y si yo lo he entendido bien, en el centro de nuestras discusiones, o mejor aún, intercambio de ideas, ha estado el dilucidar cual es nuestro rol hoy, cómo debiéramos actuar en nuestro papel de protagonistas de las redes. Debiéramos abrir nuestro servicio a todo tipo de cliente, si tener o no tener como uno de los objetivos la autogestión económica, si crear o no un backbone latinoamericano… En fin, un sinnúmero de temas que nos han preocupado, que no ha sido fáciles resolver porque partimos de realidades nacionales e institucionales muy diferentes.

Y no obstante ello, aquí estamos nuevamente. Porque, por sobre todas las cosas, tenemos la certeza de que debemos unirnos para crear nuestra propia realidad, la latinoamericana, para defender nuestra cultura, nuestra lengua, y, de ser posible, nuestra autonomía como región.

¿Cómo y cuándo nació la red académica uruguaya?

El entorno uruguayo

Otrora conocido como la Suiza de América, Uruguay es, salvo las Guyanas, es el país más pequeño en extensión de América del Sur, y uno de los que tiene menor población en toda América, ya que cuenta con algo más de 3.000.000 de habitantes.

Su población tiene, fundamentalmente, raíces españolas e italianas, y no existe población indígena, salvo algunos descendientes mezclados con españoles.

Hasta pasados los años ë50, el 80% de la población era clase media, con un muy buen nivel de vida, y no existía el analfabetismo. Como en todos los países de la región, la situación económica de la población ha cambiado. Sin embargo, Uruguay sigue siendo uno de los países con mayor ingreso promedio per capita y mejor calidad de vida en América Latina, y prácticamente alfabeta.

Hasta antes de la dictadura (1973 – 1985) existía una sola Universidad, pública y gratuita, de acuerdo al ideario político de comienzos del siglo.

Esta Universidad, llamada Universidad de la República, cuenta hoy con más de 60.000 estudiantes, abarca gran parte de las áreas del conocimiento en cursos de grado y postgrado, y es la fundamental fuente de proyectos de investigación del país. (Tiene en curso más de 1000 proyectos de investigación financiados por la propia Universidad). Es, además, la mayor consultora nacional para el asesoramiento de la industria, el gobierno, el agro, etc.

Al finalizar la dictadura se incorporan al país algunas universidades u organismos de enseñanza de nivel terciario privados, que imparten fundamentalmente cátedra en las áreas sociales y de ingeniería electrónica e informática. Hasta ahora no cuentan con financiamiento para desarrollar proyectos de investigación como parte de su quehacer.
Existe además un Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conicyt) que realiza los llamados bienales para financiar proyectos. El 90% de los proyectos que se seleccionan y financian, son presentados por investigadores de la Universidad de la República.
Un elemento más a conocer, ya que de alguna manera ha sido muy movilizador del medio académico, es el hecho de que la dictadura uruguaya, que suprimió la autonomía universitaria a fines del año 1973, destituyó a más del 60% del personal docente, por no haber firmado una declaración jurada de adhesión al régimen instaurado. La gran mayoría de esos docentes emigró y desarrolló su actividad en universidades del mundo (fundamentalmente Brasil, México, España, Francia, EEUU y Canadá), donde trabajaron y realizaron sus doctorados o postdoctorados.
Al final de la dictadura militar y con el regreso a la autonomía universitaria, parte de los docentes (lamentablemente no todos), regresan a ocupar sus cargos en la Universidad, con calificaciones muy superiores y lazos con otros centros académicos que mantienen vivos hasta hoy.

La creación de la Red Académica

Ese es, aproximadamente, el marco en el que, en 1989, se crea el primer nodo de correo electrónico, instalado en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República. La conexión a UUNET, se realiza a través de la Universidad de Buenos Aires.

La demanda de los académicos de otras facultades y escuelas para acceder a este servicio, así como para contar con infraestructura de hardware y software adecuada para proseguir sus investigaciones, genera la necesidad de instalar un organismo universitario. Este organismo entre otras funciones, provee y administra el acceso al correo electrónico primero, y a Internet después.
Es así como en 1990 se crea la Red Académica Universitaria (RAU), y a comienzos de 1994 se instala un enlace con la National Science Foundation que permite el acceso, por primera vez en el Uruguay, a Internet.
Existe un penoso anecdotario de todas las dificultades por las que debimos pasar para conseguir que la telefónica uruguaya (Antel), estatal por voto popular, y monopólica, nos permitiera el acceso a Internet.
Fundamentalmente y producto del desconoci-miento, la telefónica consideraba que Internet era una competencia que había que rechazar ya que disminuiría los ingresos provenientes de llamadas internacionales. Debimos discutir un sinnúmero de veces los beneficios que, para un país como el nuestro, aportaba el acceso a Internet, así como la posibilidad de que otros organismos académicos y con fines del conocimiento se conectaran a Internet a través de nuestra Red. Aún hoy pagamos cuotas muy altas.

La Red Academica hoy

El entorno actual

A nivel internacional, Internet se libera al sector comercial.

Sólo entonces, algunas empresas de comunicaciones hasta ese momento reacias, incluyen en la planificación de su desarrollo a Internet como un elemento importante en el mismo.
Es así como a fines del año 94, Antel comienza a ofrecer el servicio de correo electrónico a través de su red de transmisión de datos URUPAC, utilizando el protocolo X.25. En conversaciones previas la Red Académica Uruguaya, por estar convencida de que no es su papel dar servicio al área comercial, ofrece a Antel la administración del dominio “.com.uy”.
Y a fines de 1995, Antel instala su servicio Adinet que permite a los usuarios conectarse a Internet mediante llamadas por línea conmutada. Para este servicio instala un enlace de 2 Mb., conectado a MCI, en los EE.UU. Al mismo tiempo, en el Mercosur se establecen acuerdos para la comunicación directa desde cada país, a través del cable Unisur. Actualmente ya está en funcionamiento la comunicación directa con Argentina y es inminente la de Brasil.
Se abre además, la posibilidad de instalación de proveedores de servicios Internet, mediante la renta de líneas digitales de 64 Kb. a su servidor.
La apertura de Antel al mundo Internet, la especialización de sus profesionales en la tecnología relacionada, y el cambio de orientación política en esa área, generan nuevas posibilidades de diálogo entre la Red Académica y la empresa de comunicaciones. Es así que se llega a un nuevo acuerdo, por el cual Antel nos provee de una línea digital de 256 Kb. conectada a su enlace a EE.UU., a las salidas regionales, y se eliminan casi todas las restricciones impuestas con anterioridad.
Y lo que es más importante, se acuerda cooperar en proyectos de desarrollo de las tecnologías asociadas a Internet.
Para una mejor intercomunicación y eficiencia, los ruteadores que administran las comunicaciones digitales de la Red Académica serán ubicados en un área adjunta al servicio Adinet.
Como en todas partes, a nivel comercial, se inicia una gran euforia Internet. Comienza la instalación masiva de proveedores relacionados con grandes compañías o nuevas empresas que ven en Internet un buen negocio.
Las academias que hasta ahora ofrecían cursos de “operador PC”, incorporan a sus programas la capacitación en navegación por Internet, preparación de páginas Web, etc.
Periódicos, canales de televisión, radios, etc. proveen información a través de sus páginas Web.

El desarrollo de la Red

Como se ha dicho anteriormente, la RAU, ingresa a Internet a comienzos del año 1994 y ofrece servicio de acceso a Internet, no sólo a la Universidad de la República, sino, además a organismos académicos públicos y privados, así como a organismos no gubernamentales, de gobierno e internacionales.

Por el servicio cobra una cuota mensual no alta, que permite recuperar parte del dinero que se gasta en comunicaciones.
A comienzos del año 1995, la RAU presenta a la Comisión Sectorial de Investigación Científica de la Universidad, un proyecto para la instalación de por lo menos un nodo en cada local universitario (existen más de 30 dispersos en la Ciudad de Montevideo y algunos lugares del interior del país).
Este proyecto es aceptado y se conceden los fondos solicitados para la adquisición de la infraestructura y la renta de las líneas directas. Actualmente, ya están instaladas las líneas directas, casi toda la infraestructura está entregada, y se está en etapa de instalación del software con diversos modelos de configuración para ser adaptables a las realidades de cada lugar, y se espera iniciar los cursos de capacitación a los administradores de los nodos en el mes de mayo.
Al mismo tiempo, un grupo interdisciplinario crea el Web de la RAU, a la que en forma continua se le agregan nuevos elementos relacionados al conocimiento y la cultura.
Y desde ahora, ¿qué proyectos abordar?, ¿hacia dónde enfocarnos?

Creo importante plantear algunas premisas que se concluyen de lo planteado anteriormente:

1) La RAU es uno de los servicios de la Universidad, o sea sirve a sus fines programáticos, y por ende está apoyada con financiamiento del presupuesto universitario.

Varias redes representadas en este Foro tienen una característica similar a la nuestra. Otras son muy diferentes.
2) Por la misma razón de pertenecer a la Universidad, la RAU está regida por sus principios, sus objetivos y sus metas.
En ese contexto, nuestra función principal es facilitar la accesibilidad al interior de la Universidad, para posibilitar el mejoramiento de la calidad académica y de investigación.
Entonces, nuestras preguntas hoy son, ¿qué es necesario hacer para cumplir con estos objetivos?
Tenemos algunas respuestas, tal vez las más obvias son:
* Plantear la segunda fase de mejoramiento de la interconexión universitaria.

* Capacitar a administradores de redes y usuarios.
* Crear áreas de investigación en tecnologías relacionadas con Internet. En ese sentido estamos realizando un convenio con el Instituto de Informática de la Facultad de Ingeniería, para plantear trabajos conjuntos con docentes y estudiantes. Ya en mayo se formará un primer grupo que trabajará en algoritmos de búsqueda en bases de datos globales, dirigidos por dos docentes que recientemente recibieron su doctorado en Walford, Canadá.
Y tenemos, o al menos yo tengo otras preguntas sin responder:
* ¿Cómo crear la información relevante a los fines académicos?

No somos idóneos en estos temas, y si generamos algo es porque conocemos las herramientas tecnológicas y queremos usarlas.

Una de las ponencias que leí, en mi papel de evaluadora, decía que hay que producir la información que tiene demanda. Totalmente de acuerdo… ¿qué hacer para medir la demanda?, ¿de dónde?

* ¿Y el Web?
¿Es el Web hoy, un elemento de difusión de conocimiento?
Tal cual hoy se da, ¿cuánta información del Web sirve?
¿Cuántos académicos miran el Web?
¿Quién lo navega?
* Y en otro orden de cosas, en relación a la difusión del conocimiento, que es uno de los fines universitarios, ¿qué medidas adoptar para incentivar la difusión y la creación de los usuarios?
Y muchas dudas más, relacionadas con nuestra capacidad y posibilidad, en el contexto nacional y regional. Con la cooperación entre nosotros, tal vez muchas de estas preguntas tengan respuestas, y, seguramente, aparecerán otras. Es parte del dinamismo en el que estamos inmersos.

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