Uruguay: Proyecto TIPS, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

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Internet: Una Alternativa para América Latina

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Mónica Stillo
Proyecto TIPS, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

Sin temor a equivocarnos Internet debe ser lo m.s parecido a un alfombra m.gica moderna. Aquel mítico tapete volador presentaba las mismas características como instrumento de comunicación que la red de redes. En primer lugar, era un medio barato, recordemos a Aladino cargando de nafta el tanque de su mullido transporte. En segundo lugar era de f.cil manejo, una orden pronunciada era suficiente, el rumbo ya estaba fijado. Podríamos decir entonces, que Aladino gozaba de las ventajas de un interfaz amigable. Y en tercer lugar la alfombra parecía transformar, para la mentalidad de la época y frente a los siempre jorobados camellos, el concepto de distancia y tiempo, el anhelo por el objetivo era facilitado por un medio, un medio que transformaba el significado del verbo llegar.Llegar es una palabra engorrosa, de perfil escabroso, que recuerda los viajes interminables de siglos precedentes. Llegar es la recompensa de cuerpos cansados, el anhelo del viajante, implica haber partido (dejar, dividirse) y por ende es encontrarse, volver a sumar, en vez de restar. Llegar es el premio al sacrificio, es el principio, llegar es volver a pararse y mirar atr.s, sin temor a terminar oliendo a sal.Esa empecinada voluntad de minimizar los riesgos de un naufragio y empequeñecer el camino, ha protagonizado una revolución diferente que podríamos denominar la revolución del llegar.

Siglos y siglos de arribar exhaustos, después de viajes cansadores, trayectos hostiles, caminos sinuosos, nos han enseñado a luchar contra esa dupla que es la distancia y el tiempo para vencerla, para reírnos en su cara, demostr.ndole una y otra vez (con barcos, trenes, caballos, autos y computadoras) que somos cada vez m.s capaces de superar las fronteras con el menor desgaste y la mayor facilidad. Luchando incluso con nuestra propia conciencia del viaje.

La mal llamada revolución comunicacional, no es m.s que la revolución del llegar. Llegar lo antes posible, con el menor sacrificio, al menor costo y con el m.ximo de efectividad. No es un problema de estar, es un problema de estar a tiempo, menos del cómo, m.s del cuando. Y en esa revolución hemos conseguido que al partir, el medio que nos traslade se parezca cada vez m.s a la sala de nuestra casa, al techo que nos protege y al piso que nos sostiene.

Justamente ahí aparece Internet, a tiempo para representar la parafernalia del movimiento, la ilusión de viajar qued.ndose en casa, el eterno devenir entre grandes capitales. Nuestro siglo termina haciéndole reverencia al avión y la guerra al reloj. El milenio que viene recibir. al turismo como la segunda industria m.s importante del mundo; la primera ser. la de las telecomunicaciones.

Esta revolución del llegar, del hacer del traslado la experiencia menos fastidiosa y aburrida, llega al extremo de hacernos viajar sin movernos, como en una alfombra m.gica, justamente desde la sala de casa, frente a la pantalla y con esa extensión del pasaporte, que es el ratón, esperando inquieto en nuestros dedos. La met.fora implícita en el verbo navegar, asociada como un sello a la red, es la mejor de las promesas.

Pero esta revolución del llegar tiene como causas necesidades claramente reconocibles: reducir el tiempo de transporte, minimizar los devenires del tr.nsito, obviar las curvas del camino y olvidar, sobre todo olvidar, los naufragios. Asimismo intenta suprimir las agonías del caminante, los peligros del movimiento, los miedos fronterizos y los tr.mites del alejamiento.

La revolución del llegar nace en sociedades apuradas por estar, es inventada por gentes temerosas, funcionarios con miedo a que la guerra los pille en el camino, a que las bombas los encuentren yendo, en un mandado, sin haber llegado aún. A fines de los sesenta estos muchachos del Departamento de Defensa de Estados Unidos temen que un ataque ruso los golpee, los someta y los aísle. Sospechan que en esa eventualidad puedan quedar en el camino, rotos, humillados y con el destino en la boca.

La revolución del llegar nace y crece en el norte, es una necesidad del norte. En épocas de guerra fría, lo importante es arribar vivos, disminuir trayectos y aguzar el ingenio para mantenernos en contacto. Esta alfombra m.gica, esta revolución del llegar, responde a metas ajenas al sur, el sur la hereda y tiene que aprender a marchar sobre ella.

La Herencia Americana

En 1985 el mercado mundial de inform.tica equivalía a 745 000 millones de dólares. En 1995 la misma industria produce el equivalente a dos billones de dólares. Unas 20 empresas realizan el 70 por ciento del total de los negocios en la actividad, de ellas diez son estadounidenses, seis japonesas, ninguna Latinoamericana.

Los países pobres tienen dificultades para producir y aplicar tecnología inform.tica, no pueden invertir en hardware y para el software se exige preparación y contactos, soportan sectores empresariales embrionarios dependientes de la importación, les es difícil acceder a las grandes redes de comunicación y desarrollar en sus países una cultura de la comunicación asociada a la tecnología.

Las telecomunicaciones reproducen las desigualdades del mundo, no hay paradoja allí. Según el Informe sobre el Desarrollo Mundial de las Telecomunicaciones, de la UIT, en 1993 había 575 millones de líneas principales, un 54 por ciento m.s que en 1983. Esto nos revela un crecimiento aproximado de un 5 por ciento anual. Sin embargo, de ese total de líneas, el 71 por ciento correspondía a los países de renta alta, lugares donde viven y usan el teléfono, tan sólo el 15 por ciento de la población mundial. Puede afirmarse, entonces, que la comunicación es un lujo del norte y que la brecha entre los países desarrollados y los países en desarrollo ha ido ensanch.ndose en los últimos diez años.

Son numerosas las razones que se encuentran para justificar estos guarismos, para explicar la desproporción. Por un lado, los obst.culos económicos: escasez de divisas, ineficacia de las inversiones, limitaciones org.nicas, pobre participación del sector privado y cooperación regional insuficiente. Pero la UIT subraya especialmente la ausencia endémica de inversión como una de las causas m.s poderosas del subdesarrollo telem.tico.

Finalmente, se encuentran los obst.culos políticos, es decir los sistemas inadecuados que amparan y sostienen a la industria de las telecomunicaciones en América Latina. Según el informe de la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo) en muchas naciones, una estructura de tarifas elevadas, impuesta por los monopolios de las telecomunicaciones, se convierte en un impedimento insalvable a la hora de democratizar las comunicaciones.

En este sentido, y según el Libro Verde de Cepal sobre las Telecomuniciones, la realidad imperante en la región: “…es la centralización de los servicios en uno o dos monopolios. Esta situación tiene históricamente su origen en la configuración de un monopolio natural que como los otros servicios de distribución pública tales como el agua, la electricidad o el gas, difícilmente justifican la presencia de m.s de un proveedor para un mismo usuario.”

Esto significa que, muchas veces, a cambio de privatizaciones jugosas y de un plan de millonarias inversiones para incrementar el numero de líneas, la autoridad opta por canjear el monopolio estatal por uno privado. Pero estos actores privados no tienen la misma capacidad de iniciativa tecnológica que sus pares públicos, por lo que terminan apar.ndose en redes antiguas, profundizando el retraso tecnológico ya existente.

En este sentido la publicación Mercados y Sectores afirma: “Tras largas décadas de demasiado Estado, hoy se aprecia en este .mbito una excesiva retracción del sector público, a la vez que los actores privados no tienen la magnitud o el interés para articular propuestas que conduzcan a desarrollos similares a los que han cursado las regiones m.s desarrolladas, en circunstancias que toda la actividad económica y la vida social est. exigiendo dr.sticos aumentos de la competitividad, que resultan impensables sin la presencia suficiente y adecuada de las tecnologías de la información.”

La UIT concluye: “La dificultad principal de los países desarrollados es la motivación de la demanda; el problema principal de los países en desarrollo es la subinversión y la incapacidad para atender la demanda. Los países desarrollados y en desarrollo pueden ayudarse mutuamente a resolver los problemas del otro si est.n dispuestos a abrir sus respectivos mercados. Ello implica pasar de un paradigma del desarrollo basado en ayuda y dependencia a otro basado en principios comerciales de libertad e igualdad, tales como los de estatuto recíproco de acceso al mercado, transparencia, no discriminación y tratamiento en régimen de nación mas favorecida (NMF).”

Por lo tanto América Latina, con su amplia geografía hispanohablante, tiene profundos y antiguos problemas para comunicarse r.pido y barato. Son dificultades del llegar, enraizadas en tradiciones aislacionistas, poco comunicativas, de di.logo escaso y monólogo excesivo. Sobre el territorio latinoamericano cuelgan, en el mejor de los casos, cables de cobre de medio siglo de antig[[cedilla]]edad, acompañando carreteras se extienden raudos conectando ciudades y dejando de lado a su población rural. No obstante la mayoría de los países han recibido a Internet como un desafío a sus alicaídos sistemas de comunicación, una oportunidad que les regala el destino de empezar un desarrollo con estilo propio.

El Caso Uruguayo

Según el informe de la UIT, Uruguay goza de una situación privilegiada en cuanto a su sistema de telecomunicaciones. Ocupa el primer lugar en lo que a distribución de líneas se refiere, disfruta del territorio mejor conectado de América Latina y de un monopolio, ANTEL, que ha sido calificado por la propia gente como la empresa estatal m.s eficiente. Gracias a una reestructura profunda que se ha llevado a cabo en los últimos quince años, Antel logró perfilarse como una empresa pujante, moderna y un patrimonio digno de ser conservado, según el colectivo social (en este sentido cabe agregar que una ley que planteaba la privatización de algunos servicios en dicha empresa, fue anulada en 1992 por un plebiscito, en donde m.s de un 70 por ciento de la población ratificó su naturaleza completamente estatal).

El 1 de enero de 1988 se ordenaron los 45 países con mejor panorama en relación a la distribución telefónica. Dentro de esa lista Uruguay ocupaba el vigésimo lugar, superado en América Latina sólo por la Guyana Francesa. Según la misma evaluación y midiendo ahora la cantidad de teléfonos públicos, aquel país ocupaba el lugar número veintiuno, superando a Gran Bretaña, Bélgica, Dinamarca y Sud.frica. Esto se puede explicar porque desde 1980, ANTel ha iniciado un proceso de expansión y mejoramiento, con una inversión promedio de 47 millones de dólares por año. Cabe agregar entonces, que en 1975, el 12 por ciento de la población no tenía teléfono, mientras que trece años m.s tarde ese número había descendido al uno por ciento.

Estos cambios se basaron en tres principios b.sicos: la delegación de autoridad, la descentralización de la gestión y la administración por objetivos enmarcados en una política global de planificación y control. No obstante su car.cter monopólico ha jugado una mala pasada en el tema Internet.

Uruguay ha celebrado con una actitud casi eufórica la llegada de Internet. Numerosos artículos han tapizado la prensa cotidiana, las maravillas de la red ocupan todavía numerosos minutos de radio y florecen hoy las academias inform.ticas enseñando los secretos de la navegación en red. Esta posición, de franca obsecuencia y de crítica inexistente, ha presentado a la red de la peor forma: prometiendo demasiado y cumpliendo muy poco.

Existen hoy cuatro proveedores de conexión en Uruguay, en primer lugar la empresa estatal ANTel, en segundo término la Universidad de la República (de car.cter público), que cuenta con una red propia y posibilidad de delegar conexiones a organizaciones sin fines de lucro, y en tercer lugar las BBSs locales, que ofrecen en algunos casos conexión parcial (sólo correo electrónico) y en otro caso conexión total.

Los dos proveedores secundarios, la Universidad y la BBS, han sufrido sistem.ticamente las limitaciones impuestas por el monopolio a la hora de delegar conexiones. ANTel, que brinda un servicio comercial como el de cualquier empresa privada, ha celado su capacidad de administrar nodos de la red, promoviendo las conexiones particulares, en desmedro de las institucionales.

Por otra parte, si bien ha mantenido una política de disminución progresiva de tarifas (hasta situarse en una de las m.s bajas de la región), no ha tenido la misma actitud con la inversión tecnológica, por lo que las conexiones siguen siendo engorrosas, líneas pobres y la comunicación significativamente lenta.

Resumiendo, Uruguay cuenta con un sistema de comunicaciones modelo en la región. Amparado por un territorio que facilita el tendido de cables, ya que no existen escollos naturales difíciles de superar, y con un sistema telefónico privilegiado, no ha podido, sin embargo, democratizar sus comunicaciones y experimentar todas las ventajas de la conexión a la red.

Es importante destacar que, si bien tiene una población deslumbrada con las promesas de Internet, han sido pocas las utilidades que le ha encontrado a la red, mas all. de asociarla a una vidriera comercial m.s sofisticada.

No obstante ello, debemos destacar que el correo electrónico, siguiendo la tendencia mundial, ha tenido en Uruguay un éxito importante. Ello se explica porque viven en el exterior numerosos compatriotas, estudiantes e inmigrantes económicos, por lo que sus familias han encontrado en el E-mail un instrumento barato y r.pido para mantener los lazos comunicativos con la di.spora uruguaya.

Este es un punto interesante ya que puede ser definido como el primer paso en una asimilación criolla, en tanto se utiliza a la red para satisfacer necesidades locales y de índole pr.ctico y cotidiano.

Conclusiones

América Latina tiene la oportunidad de descubrir en Internet una forma propia de desarrollo. Esta red que nació en el norte, gracias a necesidades ajenas y que protagoniza lo que hemos denominado la revolución del llegar, puede hallar en esta región un lugar de expansión interesante. No sólo por las ventajas que América Latina presenta (un inmenso territorio hablando un solo idioma), sino porque su gente tiene una gran avidez de comunicación con el exterior.

La red ofrece adem.s grandes posibilidades, sobre todo en los aspectos sociales y humanos, antes incluso que en los aspectos técnicos. Las redes computacionales pueden ser una alternativa interesante para las grandes zonas rurales incomunicadas por un lado como instrumento de conexión, de lazo con lugares que de otra manera es difícil conectar, y por otro, como forma de hacer conocer y promocionar nuestras regiones, idioma y cultura. Pero sobre todo, desde un punto de vista productivo, de generación de material adecuado, un caldo de cultivo de nuevas formas de expresión. Cabe destacar en este sentido las enormes posibilidades que la red presenta en materia de ocio electrónico, educación, servicios financieros y de prensa.

Sin embargo, América Latina debe en primera instancia superar algunos de los escollos que hemos revisado: remontar el retraso tecnológico solucionando el déficit en inversiones; democratizar sus comunicaciones para que el teléfono deje de ser un lujo de pocos (sin mencionar todavía la situación de las computadoras), equilibrar los sistemas políticos internos en beneficio del usuario (el monopolio o la liberalización del mercado son alternativas que deben estudiarse en cada situación) y por último estudiar facilidades para que el sector educativo (en todas sus variantes) disfrute y aproveche las ventajas de Internet.

En la medida que cada sociedad en América Latina encuentre una coyuntura y utilidad particular, en la medida que las idiosincrasias se revelen en el uso de las redes de comunicación, estos obst.culos ser.n salvados, porque de ello depender. el beneficio común. Sólo en ese momento la revolución del llegar dar. sus mejores frutos, y la comunicación (como ejercicio democratizante) mostrar. el destino buscado. Internet puede ser entonces una interesante alternativa para la región, sólo hay que decidir hacia donde queremos ir primero.

Fuentes

CEPAL. Información y Telecomunicaciones. Vector de la transformación productiva con equidad. Un libro verde de la CEPAL. Santiago de Chile, 1992.

UIT. Informe sobre desarrollo mundial de las telecomunicaciones. Buenos Aires, 1994.

UNCTAD. Conferencia sobre las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

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