LAS CABINAS PUBLICAS DE INTERNET

Este artículo apareció el día 21 de agosto en la revista SOLUCIONES del diario EXPRESO. Por Eduardo Carrasco:

La descentralización en el Perú sigue siendo un puente demasiado lejos. Visto, claro esta, desde el punto de vista tradicional o desde <> (era industrial, según Alvin Toffler), que muy poco hizo por desarrollar el país armonicamente. En calidad el centralismo lime&ntildeo ha estrangulado el desarrollo de este país desde siempre. Incluso ahora que vivimos la <> y estamos a orillas del nuevo siglo, cuando la era informática impacta en todos los sectores de la sociedad moderna y hace pedazos los pronósticos más audaces los cambios sociales y culturales, algunos lime&ntildeos pretenden mantener eses status quo y dejar de lado las regiones del país de la revolución de la información.

Parte de este proceso, por cierto, se debe a la falta de experiencia democrática que hemos vivido, también desde siempre. Para nadie es nuevo que siempre la información fue poder y la mejor forma de dominar y controlar un sistema social es monopolizado la información y sus canales de movilización. Con o sin computadoras. Estas en realidad han venido a cambiarlo todo por la accesibilidad de los peque&ntildeos a los sistemas informáticos y la velocidad del procesamiento de la información de computación personal.
Ahora, los elementos que gravitan en el centralismo de los medios de procesamiento de información son diferentes| el mercantilismo, los monopolios privados, etc. Pero todos los caminos conducen a lo mismo: control de la información para usufructuar económica y políticamente esa debilidad en las regiones más aisladas del país.
Internet es precisamente todo lo opuesto a la centralización y la monopolización. Es diametralmente opuesto a la verticalidad de los procesos de información. No es de nadie y es de todos. Podría ser la primera vez que exista una verdadera horizontalidad democrática en la sociedad vía un sistema nervioso de información que permita a todos comunicarse por igual. Desbordando fronteras, himnos y banderas para integrar a los pueblos el mundo en un solo mensaje cultural la paz y el desarrollo armónico.
En este mar de olas encontradas, el Perú viene desarrollando las condiciones óptimas para tender una sólida red nacional que se conecte al mundo, sin tener que depender del Estado o de los monopolios privados o públicos. Todo dependerá de que se apliquen las reglas de la economía de mercado con absoluta justicia y se de oportunidad a los protagonistas a desarrollarse en libertad dentro de la Supercarretera de la informacióon.
Uno de los caminos más directos para lograr la tan a&ntildeorada descentralización de la información y el desarrollo armónico de los diversos sectores de la economía y la cultura de los pueblos son las cabinas públicas de Internet. Destacable la labor de la Red Científica Peruana que viene operando en Miraflores, una de sus oficinas principles desde hace un tiempo.
Ahi muchas personas acceden permanentemente a Internet a través de microcomputadoras conectadas en línea con la supercarretera de la información . Estudiantes, profesionales o amas de casa, pueden navegar en Internet sin que tengan un teléfono ni una computadora en su casa.
Esta es una realidad que podría ser una salida pragmática para las regiones que obviamente no cuentan con las líneas telefónicas ni la base de microcomputadoras instaladas en casa y colegios. Y si somos prácticos, sabemos que este panorama no cambiara mucho en los próximos a&ntildeos en el país. pero las cabinas públicas pueden convocar a muchos sectores marginados de la revolución de la información para integrarse en ella sin mayor inversión.
La ley que ampara el convenio de Telefónica del Perú con el estado Peruano para que opere como un monopolio no contempla el uso del valor agregado a la red telefónica nacional.
El convenio sólo regula a la telefonía convencional, por lo tanto, pude haber cuantos proveedores y cabinas públicas de Internet quieran instalar los peruanos en toda la República, y a través de la red telefónica de la compa&ntildeia de teléfonos espa&ntildeoles. Ellos están en la obligación de proveer líneas dedicadas y permitir que los usuarios de provincia agencien la infraestructura para desarrollar su red, e incluso, agenciarse recursos propios para integrarse a Internet.
Queda en libertad, por lo tanto, la creatividad y la iniciativa privada para desarrollar estas cabinas públicas, que al igual que las cabinas telefónicas a donde acuden las personas para usar la red telefónica con el fin de comunicarse con el resto del país o el extranjero, asimismo puede hablar, sostener una teleconferencia por video o enviar y recibir mensajes, además de navegar por la impresionante ola del multimedia en Internet (WWW). Las tarifas de estos servicios no tienen porque ser por minuto o segundo. Pueden ser suscripciones mensuales con tarifas fijas para que todos programen adecuadamente su acceso internet.
Nace así un nuevo medio de comunicación social. Un nuevo concepto de telecomunicaciones que a mediano plazo obligará a la telefonía convencional a replantearse su negocio y cambiar en 180 grados sus modos de operar y servir a la gente.
Al Perú le viene de perilla estos cambios porque si seguiamos haciendo cola por la repartición de oportunidades en el viejo sistemas industrial, nunca hubieramos tenido las herramientas del cambio en nuestras manos.
Las carreteras tardarán en llegar así como las fundiciones, pero Internet, la Supercarretera de información para hacer negocios y movilizar a los jovenes, ya esta en nuestra manos: descentralicemos.
Conociendo los capítulos que les ha tocado vivir a la telecomunicaciones en el Perú, es recomendable que estos proyectos sobre Internet, sean a prueba de gobiernos y se concreticen en Join venture con sectores privados que ofrezcan la tecnología para desarrollar cabinas públicas.
La imaginación es el único parámetro que debe existir. Internet es un reto a la creatividad de sus usuarios y estamos viviendo una formidable revolución que emerge como una nave fenix para reinvindicar a los pueblos de las atadura que vivieron por centenares de a&ntildeos para ejercer, por fin, el derecho a comunicarse en libertad e igualdad de condiciones, respetando la pluralidad cultural de los pueblos y limitado el control de los monopolios. Un verdadero alivio para las futuras generaciones que hasta hace poco tenía un futuro incierto y centralista.

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