América Latina : La nueva alfombra mágica (1995)

delabres.jpegx Raúl Trejo Delarbre

Las redes no son ajenas a ningún país. Técnicamente es posible conectarse con ellas desde cualquier sitio en el que hayan teléfono, computadora y módem. Su desarrollo acompaña al de los equipos de cómputo.

Son pocas las naciones latinoamericanas que han emprendido una política específica para un deliberado desarrollo de las redes de comunicación electrónica. Lo más frecuente es que algunas universidades, especialmente las de carácter público y por ello con subsidio gubernamental, sean las que desarrollen los accesos de cada país en la Internet, pero más bien de manera aislada, o desordenada. Paulatinamente, otras instituciones se van incorporando al mundo del ciberespacio, pero sin una política de carácter nacional.

En Perú, desde 1990 funciona la Red Científica Peruana/Perú-Internet, que menos de un lustro después ya tenía 8 mil suscriptores y era considerada como una de las redes, en el mundo, de crecimiento más acelerado. Su fundador, José Soriano, ha explicado las posibilidades de expansión, incluso más allá de usuarios académicos, de la siguiente manera: “Creemos que la región va a desarrollarse si podemos extender una red de empresas pequeñas, medianas y de gran tamaño, a todo el mundo que comprenda que –más que nunca– la información es poder. En otro nivel, consideramos que la información es una póliza de seguros para la democracia. Mientras más información tenga la población en general, más fácil será su elección. Actualmente sólo las élites tienen acceso a las redes –sólo personas que tienen la información pueden ganar más–. El objetivo de la red se diseminará en todo Perú y luego trabajará mediante un acuerdo regional que hemos creado con otras naciones andinas”.

La red peruana trabaja en colaboración con proyectos en Venezuela, Ecuador, Colombia y otros países del Area Andina, para contratar conjuntamente servicios de satélite. Los costos llegan a ser mayores que en las naciones industrializadas. “Por ejemplo –dice Soriano– conectarse en Estados Unidos en una línea exclusiva de alta velocidad cuesta aproximadamente 2 mil dólares por mes. En Perú se tiene que pagar entre 8 mil y 14 mil dólares. Políticas de ese tipo, frenan nuestro desarrollo tecnológico”.
El explosivo crecimiento de la red de redes significó más computadoras enlazadas y, desde luego, mayor circulación de mensajes. En enero de 1988 había un tráfico de 85 millones de paquetes de datos cada mes. Para enero de 1995, ya eran ¡60 mil millones! de esos paquetes, en un solo mes.88

Se estima que, en América Latina, el mercado para equipos de cómputo crecería, entre 1994 y 1997, a un ritmo de 20% anual, de acuerdo con un estudio de la International Data Corp.89 No tenemos datos completos del crecimiento en el uso de servicios en red, pero no dudamos que esté aumentando, o lo haga muy pronto, con un ritmo similar.

La revista América Economía ha proporcionado la siguiente evaluación sobre la presencia de Internet en Latinoamérica.

Número de conexiones Internet

1 julio 94

1 oct. 94

Crecimiento %

Argentina

248

1 287

419%

Perú

42

114

171

Venezuela

399

657

65

Uruguay

101

153

51

México

5 164

7 641

48

Costa Rica

544

745

37

A. Latina y Caribe

16 619

22 535

36

Fuente: “¿Quién para a Internet?” en América Economía, no. 91, Nueva York, enero de 1995, pág. 28.

En el trimestre de 1994 descrito en el cuadro anterior es evidente el crecimiento que han tenido las conexiones cibernéticas en Argentina y otros países del Cono Sur. Llama la atención el rezago registrado para México, que solamente habría experimentado un desarrollo de 48%, poco en comparación con otros. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que debido a su cercanía con Estados Unidos, a las expectativas que suscitó el advenimiento del Tratado de Libre Comercio y a la presencia, desde tiempo atrás, de numerosas empresas estadounidenses, en México el auge de las redes electrónicas ocurrió antes que en otros países latinoamericanos. Como puede verse en el mismo cuadro, la capacidad instalada que había al comienzo del periodo allí descrito ya era mayor en México que en cualquier otro país de la región. Lo que sí ocurrió después fue que la depresión financiera, junto con las dificultades políticas, experimentadas en México entre 1994 y 1995, significaron un descenso en el ritmo de desarrollo de las comunicaciones electrónicas. La devaluación del peso, en diciembre de 1994, implicó la cancelación o al menos posposición de numerosos proyectos que dependen de insumos de importación, como es el caso de las computadoras y del software para comunicaciones, salvo pocas excepciones. Además, la ausencia de una política de explícito impulso al sector informático, como se comenta más adelante, en el caso mexicano ha significado retrasos adicionales.

Junto con las recesiones, reestructuraciones o retrocesos en las economías latinoamericanas, la adquisición de equipos de cómputo ha crecido de manera constante. Por ejemplo, México, a pesar de ser considerado como la décimo tercera economía más grande del mundo, se había convertido –al menos antes de las vicisitudes financieras de 1994-1995– en el sexto o séptimo mercado de computadoras, de acuerdo con una información periodística especializada.90 De toda la capacidad instalada en materia de computadoras a nivel mundial, México ha contado con 0.85%, una cantidad muy pequeña comparada con 48.6% que tiene Estados Unidos, 6.9% que corresponde a Japón y 4.2% de Francia.91 México, en el séptimo sitio en cuanto a presencia en la capacidad de cómputo, es el país latinoamericano en la posición más alta. Le sigue Brasil, con 0.59%. Sin embargo, en una evaluación del nivel de infraestructura en telecomunicaciones (medido en una escala del 1 al 10) Chile recibía 8.5 puntos, Brasil 5.96, España 5.74, Venezuela 4.7, Argentina 4.66, Colombia 4.38 y México, solamente 4.35 puntos. La tabla es encabezada por Estados Unidos, con una puntuación de 9.21.92

Ese rezago en el desarrollo de las telecomunicaciones, que contrasta con la adquisición de hardware, se confirma en el escaso crecimiento de las conexiones a las redes electrónicas, que ha sido lento, desigual y en ocasiones incluso estancado, en América Latina.

A comienzos de 1995 se estimaba que de solamente 0.3% de las conexiones a Internet en todo el mundo se encontraban en esta región. Una nueva evaluación, a fines de ese año, señalaba que de 6.6 millones de anfitriones en la Internet, apenas 28 mil 500, en números redondos, se encontraba en América Central, del Sur y el Caribe, en tanto que México tenía casi 8 mil 500. Es decir, en total, menos de 0.6%. Norteamérica (Estados Unidos, Canadá y, en esa evaluación, México inclusive) tenía un total de 4 millones 500 mil de esos hosts (solamente EU 4 millones 177 mil), en tanto que Europa occidental, poco más de un millón 530 mil (España, específicamente, contaba con 40 mil, en ese recuento).93

En contraste, el mercado latinoamericano de hardware y software representaba entre 2 y 3% del mercado mundial.94 Es decir, en América Latina el ritmo de conexiones a la red de redes es mucho menor al de la adquisición de equipos de cómputo. Tenemos máquinas incluso en abundancia en comparación con otras regiones, pero no contamos con capacidad para hacerlas comunicarse entre sí ni con las que hay en otros países.

Son pocas las naciones latinoamericanas que han emprendido una política específica para un deliberado desarrollo de las redes de comunicación electrónica. Lo más frecuente es que algunas universidades, especialmente las de carácter público y por ello con subsidio gubernamental, sean las que desarrollen los accesos de cada país en la Internet, pero más bien de manera aislada, o desordenada. Paulatinamente, otras instituciones se van incorporando al mundo del ciberespacio, pero sin una política de carácter nacional.

En Perú, desde 1990 funciona la Red Científica Peruana/Perú-Internet, que menos de un lustro después ya tenía 8 mil suscriptores y era considerada como una de las redes, en el mundo, de crecimiento más acelerado. Su fundador, José Soriano, ha explicado las posibilidades de expansión, incluso más allá de usuarios académicos, de la siguiente manera: “Creemos que la región va a desarrollarse si podemos extender una red de empresas pequeñas, medianas y de gran tamaño, a todo el mundo que comprenda que –más que nunca– la información es poder. En otro nivel, consideramos que la información es una póliza de seguros para la democracia. Mientras más información tenga la población en general, más fácil será su elección. Actualmente sólo las élites tienen acceso a las redes –sólo personas que tienen la información pueden ganar más–. El objetivo de la red se diseminará en todo Perú y luego trabajará mediante un acuerdo regional que hemos creado con otras naciones andinas”.95

La red peruana trabaja en colaboración con proyectos en Venezuela, Ecuador, Colombia y otros países del Area Andina, para contratar conjuntamente servicios de satélite. Los costos llegan a ser mayores que en las naciones industrializadas. “Por ejemplo –dice Soriano– conectarse en Estados Unidos en una línea exclusiva de alta velocidad cuesta aproximadamente 2 mil dólares por mes. En Perú se tiene que pagar entre 8 mil y 14 mil dólares. Políticas de ese tipo, frenan nuestro desarrollo tecnológico”.96

___________________________
Notas

87″¿Quién para a Internet? en América Economía, No. 91, N. Y., enero de 1995, p 28.
88″The Internet’s explosive growth”, cuadro en PC Magazine, N.Y., 16 de mayo de 1995.
89>Holly Hubbard, “Latin American distribution channel borders en change…”, Computer Reseller News, 16 de mayo de 1994.
90Paul Carroll, “Onto the highway: foreign competition spurs Mexico to move…”, The Wall Street Journal, N.Y., 5 de julio de 1994.
91Les siguen, del cuarto al sexto lugar, Canadá con 2.95%, España con 1.66% y Corea con 0.87%. Datos del World Competitive Report, recogidos por Rossana Fuentes Beraín en la investigación “Construyen la ‘autopista informativa” en Reforma, México, 30 de noviembre de 1994.
92Ibidem.
93″Internet Hosts by Country”, estudio de la Internet Society de julio de 1995, “bajado” de la página de esa institución en la WWW.
94Adolfo Casari, “Internet”, en América Economía, No. 95, mayo de 1995.
95David Schrieberg, “El tercer mundo ganará al usar la información en red”, artículo de Newsweek, January 16 1995, reproducido en Excélsior, 16 de enero de 1995.
96Ibidem.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: